Una serie de puertas.
Siempre he visto la vida
como una serie de puertas.
A veces puedes escoger
la puerta que abres,
y otras veces no tienes esa elección
,
pero tienes que entrar por ella.
Así que puedes entrar gritando y pataleando
o cruzar con la cabeza bien alta.
Y como a veces no puedo escoger la puerta que estoy a punto de abrir,
solo rezo
para que esa puerta me lleve a una vida sana y feliz.
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