Te despiertas un día con una sonrisa que no es ni normal. NI NORMAL.
Ya no recuerdas la última vez que habías sonreído así. Ni siquiera recuerdas cuándo fue la última vez que habías sentido esa sensación. Y, ¿quién lo iba a decir?
Sin buscarlo lo encuentras.
La felicidad suprema.
Igual que se fue, vino.
Un estado mental acorde con la música
que suena…
Primero Strover Street, pasando por algo de Black Horse de Katy Perry, Foo
Fighters, y… PUM!!! Love of Lesbian!!! Y Paramore!!! ¿Qué ha pasado aquí?
Que echas la vista atrás… Hace 5
meses, cuando estabas triste, y llorabas hasta que se te hinchaban los ojos. Y
ahora te duele el rostro de tanto sonreír y de tus ojos saltan lágrimas de felicidad.
Cambio progresivo... A mejor.
Porque yo lo quise así. Porque quise alejar de mi vida a gente que me causaba maldad, y acercar a la gente que me ha traído esta inmensa felicidad.
Tantos agradecimientos que hacer a tantas personitas... Sobre todo vosotras, que siempre estás ahí, y sobre todo tú, Andreita guapa, que no leerás esto, pero que ya te lo digo cada día que pasa, lo mucho que te aprecio y como me salvas la vida.
Y ahora tú, que apareces de repente en la mejor etapa de mi vida♥ Un yo que me da la vida♥
De los errores se aprende. Siempre. Y no caeré en la misma piedra.
Y cualquiera de las grandes frases de Andrea vendría al pelo para esta entrada.
Gracias, destino, teoría física.
He debido ser muy
buena en la otra vida.