lunes, 23 de febrero de 2015
sábado, 21 de febrero de 2015
Hola otra vez
¡Hola de nuevo!
Joder cómo estoy hoy xDDDDD
Estoy ñoña, qué se le va a hacer... xDDDDD
Madre mía, te quiero tantísimo, de verdad, me llenas, eres mi todo, eres genial, eres increíble, eres asdfasdfsadfsdf entiendes? Eres más que asdfasdfsdfasdf eres mi vida, no hay palabras, te amo ^^
Somos taaaaan monos y te quiero tantísimo... *^* Te amo pequeñajo ♥
Joder cómo estoy hoy xDDDDD
Estoy ñoña, qué se le va a hacer... xDDDDD
Madre mía, te quiero tantísimo, de verdad, me llenas, eres mi todo, eres genial, eres increíble, eres asdfasdfsadfsdf entiendes? Eres más que asdfasdfsdfasdf eres mi vida, no hay palabras, te amo ^^
Somos taaaaan monos y te quiero tantísimo... *^* Te amo pequeñajo ♥
Too close
You know I'm not one to break promises
I don't want to hurt you but I need to breathe
At the end of it all, you're still my best friend
But there's something inside that I need to release
Which way is right, which way is wrong
How do I say that I need to move on
You know we're heading in separate way
And it feels like I am just too close to love you
There's nothing I can really say
I can't lie no more, I can't hide no more
Got to be true to myself
And it feels like I am just too close to love you
So I'll be on my way
You are giving me more that I can return
Yet there's so much that you deserve
It's nothing to say, nothing to do,
I've nothing to give
I must leave without you
You know we're heading in separate ways
And it feels like I am just too close to love you
There's nothing I can really say
I can't lie no more, I can't hide no more
Got to be true to myself
And it feels like I am just too close to love you
So I'll be on my way
So I'll be on my way
And it feels like I am just too close to love you
There's nothing that I can really say
I can't lie no more, I can't hide no more
Got to be true to myself
And it feels like I am just too close to love you
So I'll be on my way
So I'll be on my way
So I'll be on my way
And it feels like I am just too close to love you
There's nothing that I can really say
I can't lie no more, I can't hide no more
Got to be true to myself
And it feels like I am just too close to love you
So I'll be on my way
So I'll be on my way
So I'll be on my way
lunes, 16 de febrero de 2015
From the chandelier
Me encanta el mundo de lo grotesco, qué se le va a hacer.
Y también de lo erótico, pero eso no viene al caso...
Cuando mi novio me enseñó el siguiente vídeo me quedé completamente prendida de él (del vídeo, me refiero, porque de él ya lo estaba).
Grotesque faces~
Leotard bodysuit~
Transmite, realmente me llega. ME LLEGA. Y ESO ES IMPORTANTÍSIMO.
Y a toda esa gente que ve pedofilia en el segundo vídeo, pudriros, y que os hagan bien el amor, creo que lo necesitáis.
lunes, 9 de febrero de 2015
El psicólogo que conocía a mucha gente.
Érase una vez, un psicólogo que conocía a mucha gente. Conocía a muchísima gente. Es más: conocía a todo el mundo.
No diré que saludaba a todo el mundo con el que se cruzaba por la calle, pues sería falso.
Había gente que no se acordaba del psicólogo, pero el psicólogo sí que se acordaba de esas personas.
Había gente tímida que prefería no saludar antes que hacerlo, parecer ridículos y golpear a su pobre autoestima.
También los había quienes no saludaban al psicólogo porque no tenían modales y eran personas irrespetuosas.
Puede que no todos saludaran al psicólogo, algunos no recordarían ni su cara, pero el psicólogo sí se acordaba de todos ellos. Pero, por lo general, todo el mundo saludaba al psicólogo al verlo pasar. El psicólogo les respondía con un gesto de sus labios curvados risueños o bien con un ligero movimiento de cabeza. Parecía inverosímil, pero conocía a cada persona que pasaba por su lado: persona que compartía una taza de té en la cafetería era persona que conocía, a la que compartía asiento en el metro también la conocía y a aquél con el que compartía la espera con su mascota a que el veterinario atendiese al animal también sabía de él (por supuesto al veterinario también lo conocía).
Bien los conocía porque había tratado hacía varios años, o meses, puede que escasos días, a una de estas personas en su consulta. Bien porque pertenecía a su ámbito de amigos, familiares, conocidos, compañeros de batalla, compañeros de parranda, compañeros de fatigas, compañeros de sueños, compañeros de universidad, compañeros de... bueno, ya sabes, cualquier tipo de trato compañeril que hubiese tenido, recientemente o antaño, ya le da derecho a decir "conozco a esta persona".
¡A veces conocía a una persona de lo que le habían contado sobre ésta!
Y es que todo el mundo estaba conectado con todo el mundo, como si de cuerdas rojas invisibles irrompibles se tratasen. Dicen que una persona cualquiera, incluso tú, querido lector, que estas leyendo este fragmento extraído de mi propia imaginación, puede que tú estés conectado con una fuerza invisible abstracta, llámalo magnetismo, con algún pariente cercano a Edgar Allan Poe. Por lo cual, si hablases con tu tia, esta tia hablase con su amiga la del videoclub, la dueña del videoclub hablase con el primo que la fichó en el videoclub y que es guionista de cine, el guionista de cine se pusiese en contacto con algún amigo suyo medianamente conocido, éste amigo hablase con el director que conoce al tataranieto de Edgar, probablemente lo conocerías.
Esto de conocer a todo el mundo al psicólogo no le entusiasmaba en absoluto. Muchísimas eran las tardes que se quedaba absorto contemplando la pared blanca de gotelé de su habitación y pensaba:
-¡Maldito código Deontológico!
Efectivamente, como bien rezaba la primera de las normas dentro del código Dentológico del Colegio Oficial de Psicólogos: cuando conoces a una persona, se te impide tratar con ella en consulta y ofrecerle algún tipo de ayuda terapéutica.
No diré que saludaba a todo el mundo con el que se cruzaba por la calle, pues sería falso.
Había gente que no se acordaba del psicólogo, pero el psicólogo sí que se acordaba de esas personas.
Había gente tímida que prefería no saludar antes que hacerlo, parecer ridículos y golpear a su pobre autoestima.
También los había quienes no saludaban al psicólogo porque no tenían modales y eran personas irrespetuosas.
Puede que no todos saludaran al psicólogo, algunos no recordarían ni su cara, pero el psicólogo sí se acordaba de todos ellos. Pero, por lo general, todo el mundo saludaba al psicólogo al verlo pasar. El psicólogo les respondía con un gesto de sus labios curvados risueños o bien con un ligero movimiento de cabeza. Parecía inverosímil, pero conocía a cada persona que pasaba por su lado: persona que compartía una taza de té en la cafetería era persona que conocía, a la que compartía asiento en el metro también la conocía y a aquél con el que compartía la espera con su mascota a que el veterinario atendiese al animal también sabía de él (por supuesto al veterinario también lo conocía).
Bien los conocía porque había tratado hacía varios años, o meses, puede que escasos días, a una de estas personas en su consulta. Bien porque pertenecía a su ámbito de amigos, familiares, conocidos, compañeros de batalla, compañeros de parranda, compañeros de fatigas, compañeros de sueños, compañeros de universidad, compañeros de... bueno, ya sabes, cualquier tipo de trato compañeril que hubiese tenido, recientemente o antaño, ya le da derecho a decir "conozco a esta persona".
¡A veces conocía a una persona de lo que le habían contado sobre ésta!
Y es que todo el mundo estaba conectado con todo el mundo, como si de cuerdas rojas invisibles irrompibles se tratasen. Dicen que una persona cualquiera, incluso tú, querido lector, que estas leyendo este fragmento extraído de mi propia imaginación, puede que tú estés conectado con una fuerza invisible abstracta, llámalo magnetismo, con algún pariente cercano a Edgar Allan Poe. Por lo cual, si hablases con tu tia, esta tia hablase con su amiga la del videoclub, la dueña del videoclub hablase con el primo que la fichó en el videoclub y que es guionista de cine, el guionista de cine se pusiese en contacto con algún amigo suyo medianamente conocido, éste amigo hablase con el director que conoce al tataranieto de Edgar, probablemente lo conocerías.
Esto de conocer a todo el mundo al psicólogo no le entusiasmaba en absoluto. Muchísimas eran las tardes que se quedaba absorto contemplando la pared blanca de gotelé de su habitación y pensaba:
-¡Maldito código Deontológico!
Efectivamente, como bien rezaba la primera de las normas dentro del código Dentológico del Colegio Oficial de Psicólogos: cuando conoces a una persona, se te impide tratar con ella en consulta y ofrecerle algún tipo de ayuda terapéutica.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Hugs that are not only hugs
Soy una chica normal. Bueno, normal no, especial, porque soy yo, única e inigualable.
Mirar dónde coloca el hombre la mano.
Respeto. Libertad. Tolerancia. Comprensión. Fidelidad. Cariño. Pasión. Amor.
Es difícil encontrar todas estas palabras en una misma persona.
Y significas tantísimo para mí...
Me aportas muchísimo.
Y quiero estar contigo.
Y que no quiera abrazar a ningún otro como te abrazo a ti...
Y que no quiera probar otros labios.
Y hacer el amor...♥ Solo contigo.
ALWAYS.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















